PERÚ: LA NUEVA DISTRIBUCIÓN DEL PODER EN TORNO A HUMALA


Perú: La nueva distribución del poder en torno a Humala

“No creemos que el cambio
de Gabinete suponga
alteraciones de fondo”

JUAN PAREDES CASTRO – Editor Central de Política – EL COMERCIO

Los gabinetes ministeriales pueden acabar prematuramente o ser longevos. Ni una cosa ni otra define necesariamente su calidad y competencia.
Ollanta Humala y su primer ministro Salomón Lerner formaron un gobierno que debía responder al compromiso de la segunda vuelta electoral del entonces candidato presidencial, es decir a la hoja de ruta, que imponía el objetivo de crecimiento económico con inclusión social. Lo que Humala y Lerner pudieron comprobar después es que la hoja de ruta la hacía suya solo una parte del Gabinete Ministerial, mientras que la otra propugnaba prédicas y prácticas correspondientes al primer plan de gobierno de Gana Perú, de corte fundamentalmente estatista y de retorno a las experiencias velasquistas de hace cuarenta años.
El gran problema que ha tenido y aún tiene Humala es que en su giro hacia el centro político, el del crecimiento económico con inclusión social, no lo acompaña la izquierda que él hubiera querido que cambiara, se reciclara y se modernizara como las izquierdas chilena, brasileña y uruguaya. Por el contrario, la izquierda enganchada en el carro humalista piensa todavía que quien tiene que girar hacia moldes como el de Hugo Chávez y Evo Morales es Humala.
¿Dónde podríamos acabar si esto fuera así?
En menos de cinco meses la asimetría ministerial no solo se hizo evidente sino que reclamó la imperiosa necesidad de imprimir al gobierno la cohesión interna que le faltaba.
¿Estaba dispuesto Lerner a comandar ese ajuste o simplemente dejar que otro viniera a hacerlo?
La crisis de Cajamarca, con el proyecto minero de Conga por dentro, sirvió para compulsar las fuerzas internas del gobierno, en el sentido de cuán cohesionadas estaban de un lado y cuán desarticuladas y en conflicto de otro lado. La más alta instancia del Ejecutivo no podía estar por más tiempo en el fuego cruzado de las tendencias dispares del Gabinete Lerner, al punto de ofrecer señales confusas y contrapuestas a los agentes de inversión nacionales e internacionales.
Pensamos que con Óscar Valdés como primer ministro sobrevendrá ahora el tiempo ansiosamente esperado por Humala: el de una redistribución homogénea del poder tanto alrededor suyo como en las líneas direccionales unitarias del gobierno y del Estado, inclusive a lo largo y ancho de las estructuras regionales y municipales que habían ingresado en franco desafío a la autoridad política nacional. No creemos que el cambio de Gabinete suponga alteraciones de fondo respecto del objetivo de crecimiento económico con inclusión social. La primera percepción del cambio es más bien de búsqueda de cohesión interna del gobierno, sin la cual este venía corriendo el riesgo de parálisis en sus decisiones y acciones más cruciales.
Si por la cohesión interna gubernamental se paga el alto precio de la cabeza de Lerner, quiere decir que la corrección de rumbo no vale menos y va en serio. En buena hora que sea eficientemente administrada.
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