TAWLICHUSKU: UN MITO CON PATAS DE BARRO

Foto: == TAWLICHUSKU: UN MITO CON PATAS DE BARRO ==

A la luz de los irrefutables datos históricos, vemos que Tawlichusku fue un aliado estratégico de pizarro. Sin su ayuda, de los españoles habría hoy solo el recuerdo vago de unos forasteros haraposos, apestosos, traidores, hambrientos y muy asesinos, que “alguna vez” llegaron a Tawantinsuyu y pretendieron contaminarlo con su inmunda presencia. Por eso es que los invasores, con cierta dosis se burla y mofa, llamaban a colaboradores como Tawlichusku con el genérico de: “indios amigos”

Muchos hermanos identificados con nuestro Tawantinsuyu y nuestras culturas milenarias han rendido durante años un homenaje inmerecido a este personaje. No basta ser “el último curaca antes de la llegada de los españoles”, sino lo actitud y acción realizada. Deben enterarse de la verdad: Taulichusku sirvió a los españoles, y luchó con su gente contra varias etnias andinas que intentaban la liberación en 1536, en defensa de Pizarro. El propio Gonzalo Taulichusku, en carta al rey reconoce este servicio al colonialismo: “Suplicando a V. Al. [vuestra altesa] vea una provisión que yo tengo de su magestad… que manda a su visorey se informe… de cómo YO Y MI PADRE HEMOS SERVIDO A SU MAGESTAD EN TODAS LA ALTERACIONES Y REBELIONES de los que se han alzado contra su magestad, y en todos los alzamientos de los indios, ESPECIALMENTE cuando los inkas vinieron a esta ciudad y la tuvieron cercada POR LO CUAL yo y mis indios estamos muy disipados [gastados] y somos muy pocos…” (Archivo General de Indias, Indiferente general 1383 A, N° 63. En María Rostworowski, "Señoríos Indígenas de Lima y Canta", primera parte, capítulo 2, pág. 245. Ed. 2002 [primera edición 1978]. Obras completas Tomo II).  Ésta es, en apretada síntesis, uno de los más gloriosos momentos de la guerra de liberación nacional, que lamentablemente no concluyó con la expulsión de los invasores, a pesar de toda la sangre derramada, “gracias” a personajes como Taulichuku: 

Cuando Pizarro asentó la capital de la colonia en Limaq (1535) contó con la decidida colaboración del Curaca Taulichusku. Sólo un año después, en 1536, los inkas y varias otras etnias decidieron expulsar a los invasores judeo-cristianos. Manko Inka junto al gran Apu Wila Uma pusieron cerco al Qosqo, que estaba tomado por los españoles y runas colaboracionistas. Simultáneamente, quien quizá sea el mejor guerrero inkaico de la guerra de liberación, el Gran Apu Kisu Yupanki, partió de Ollantaytampu con su ejército liberador rumbo a Limaq, con la resuelta misión de destruir el principal bastión del enemigo: la naciente capital colonial, y sólo llevar vivo a Pizarro ante Manko Inka. En su épica marcha, que constituye la más grande victoria etnonacionalista tawantinsuyana anticolonial, destruyó sucesivamente los ejércitos enviados por Pizarro para reforzar el Qosqo. Entre mayo y julio de 1536 fueron ANIQUILADAS LAS FUERZAS COLONIALISTAS comandadas por Gonzalo de Tapia, Diego Pizarro de Carbajal (primo del chanchero), Juan Mogrovejo de Quiñones y Alonso de Gaete. Una quinta expedición dirigida por Francisco de Godoy fue contra Kisu, pero “rabo entre las piernas” huyó hasta Lima al enterarse de la suerte de las cuatro anteriores expediciones, y que se acercaba incontenible el ejército tawantinsuyano cantado estruendosamente: “a la mar barbudos, a la mar barbudos”. 

Destrozadas por Kisu Yupanki las fuerzas coloniales, incluida caballería, artillería e “indios amigos” (colaboracionista), los patriotas llegaron a Puruchuco, donde se dio otra feroz batalla contra Pedro de Lerma, teniendo éste que retirarse a Lima (ahí, en Puruchuco quedaron los mallquis de algunos de estos antepasados heroicos). Finalmente, Kisu Yupanki ocupó el cerro hoy llamado San Cristobal y destruyó la cruz que habían colocado los invasores, y luego de celebrar los ritos del plenilunio, dirigió su enardecido ejército al centro de la ciudad. Era 24 de agosto de 1536 y Kisu Yupanki, lanza en mano, comandaba adelante sus tropas. Cita del cronista Martín de Murúa: “…y embistiendo luego pelearon con los españoles valerosamente y se adelantaron tanto que entraron dentro de la ciudad haciendo en ella grandísimo estrago y mataron muchos españoles, e INFINITO NÚMERO DE INDIOS AMIGOS. Si la fortuna no les fuera favorable a los españoles, o por mejor decir Dios… aquel día se concluía la guerra asolando Lima.. [y por poco] no quedara memoria de la Ciudad de los Reyes ni de los españoles” (Historia General del Perú, Libro primero, cap LXVIII, 1616). Kisu Yupanki cumplió su juramento de vencer o morir en el intento, en la misma plaza mayor. Donde debe erigirse un monumento a su honor y coraje indoblegable. Él y su ejército patriota deben ser los auténticos símbolos de la Limaq andina libre. Murúa reconoció que la fuerza de choque principal de Pizarro fueron sus “indios amigos”, que al fin de cuentas inclinaron la balanza del lado colonial. ¿Quiénes fueron estos colaboracionistas? Principalmente los curacas de Limaq y su gente, los Kañaris, Wankas y los Waylas de Mama Kuntur Wachu.
Como vimos, esta participación de Taulichusku y su gente en defensa de Pizarro fue reconocida, en la carta que su hijo, Gonzalo Taulichusku le envía al Rey de España. Es decir, admite que aparte de las epidemias, otra de las causas principales de su baja demográfica es haber muerto en defensa de los españoles. La intención del homenaje que se le ha dado durante años es muy buena y más que eso, pero a quienes se debe homenajear como símbolo de una Limaq andina libre es a quienes lucharon contra la invasión española en el mismo centro de la naciente capital de la colonia: Kisu Yupanki junto a miles de nuestros antepasados, no sólo inkas sino de diversas naciones tawantinsuyanas. La información presentada no está oculta ni es novedosa; está publicada hace décadas. Recomendamos por ejemplo leer el imprescindible libro de Edmundo Guillén Guillén “La Guerra de Reconquista Inka”. 

Es tiempo de rectificar el error al dar homenajes inmerecidos y dárselos, urgentemente, a nuestros héroes y mártires que cayeron en la plaza de Lima luchando contra el colonialismo. De lo contrario sería poner a héroes como Túpaq Amaru II o Kisu Yupanki al mismo nivel que los colaboracionistas. Es tiempo de acabar con la afrenta a nuestros Heroes y Martires valerosos.

¡Gloria a Kisu Yupanki y sus guerreros patriotas, juramos culminar tu misión!

¡Limaq Marka, futura Ciudad Kisu Yupanki!

Jaylli Tawantinsuyu Libre !!!!!!!!


== TAWLICHUSKU: UN MITO CON PATAS DE BARRO ==

A la luz de los irrefutables datos históricos, vemos que Tawlichusku fue un aliado estratégico de pizarro. Sin su ayuda, de los españoles habría hoy solo el recuerdo vago de unos forasteros haraposos, apestosos, traidores, hambrientos y muy asesinos, que “alguna vez” llegaron a Tawantinsuyu y pretendieron contaminarlo con su inmunda presencia. Por eso es que los invasores, con cierta dosis se burla y mofa, llamaban a colaboradores como Tawlichusku con el genérico de: “indios amigos”

Muchos hermanos identificados con nuestro Tawantinsuyu y nuestras culturas milenarias han rendido durante años un homenaje inmerecido a este personaje. No basta ser “el último curaca antes de la llegada de los españoles”, sino lo actitud y acción realizada. Deben enterarse de la verdad: Taulichusku sirvió a los españoles, y luchó con su gente contra varias etnias andinas que intentaban la liberación en 1536, en defensa de Pizarro. El propio Gonzalo Taulichusku, en carta al rey reconoce este servicio al colonialismo: “Suplicando a V. Al. [vuestra altesa] vea una provisión que yo tengo de su magestad… que manda a su visorey se informe… de cómo YO Y MI PADRE HEMOS SERVIDO A SU MAGESTAD EN TODAS LA ALTERACIONES Y REBELIONES de los que se han alzado contra su magestad, y en todos los alzamientos de los indios, ESPECIALMENTE cuando los inkas vinieron a esta ciudad y la tuvieron cercada POR LO CUAL yo y mis indios estamos muy disipados [gastados] y somos muy pocos…” (Archivo General de Indias, Indiferente general 1383 A, N° 63. En María Rostworowski, "Señoríos Indígenas de Lima y Canta", primera parte, capítulo 2, pág. 245. Ed. 2002 [primera edición 1978]. Obras completas Tomo II). Ésta es, en apretada síntesis, uno de los más gloriosos momentos de la guerra de liberación nacional, que lamentablemente no concluyó con la expulsión de los invasores, a pesar de toda la sangre derramada, “gracias” a personajes como Taulichuku:

Cuando Pizarro asentó la capital de la colonia en Limaq (1535) contó con la decidida colaboración del Curaca Taulichusku. Sólo un año después, en 1536, los inkas y varias otras etnias decidieron expulsar a los invasores judeo-cristianos. Manko Inka junto al gran Apu Wila Uma pusieron cerco al Qosqo, que estaba tomado por los españoles y runas colaboracionistas. Simultáneamente, quien quizá sea el mejor guerrero inkaico de la guerra de liberación, el Gran Apu Kisu Yupanki, partió de Ollantaytampu con su ejército liberador rumbo a Limaq, con la resuelta misión de destruir el principal bastión del enemigo: la naciente capital colonial, y sólo llevar vivo a Pizarro ante Manko Inka. En su épica marcha, que constituye la más grande victoria etnonacionalista tawantinsuyana anticolonial, destruyó sucesivamente los ejércitos enviados por Pizarro para reforzar el Qosqo. Entre mayo y julio de 1536 fueron ANIQUILADAS LAS FUERZAS COLONIALISTAS comandadas por Gonzalo de Tapia, Diego Pizarro de Carbajal (primo del chanchero), Juan Mogrovejo de Quiñones y Alonso de Gaete. Una quinta expedición dirigida por Francisco de Godoy fue contra Kisu, pero “rabo entre las piernas” huyó hasta Lima al enterarse de la suerte de las cuatro anteriores expediciones, y que se acercaba incontenible el ejército tawantinsuyano cantado estruendosamente: “a la mar barbudos, a la mar barbudos”.

Destrozadas por Kisu Yupanki las fuerzas coloniales, incluida caballería, artillería e “indios amigos” (colaboracionista), los patriotas llegaron a Puruchuco, donde se dio otra feroz batalla contra Pedro de Lerma, teniendo éste que retirarse a Lima (ahí, en Puruchuco quedaron los mallquis de algunos de estos antepasados heroicos). Finalmente, Kisu Yupanki ocupó el cerro hoy llamado San Cristobal y destruyó la cruz que habían colocado los invasores, y luego de celebrar los ritos del plenilunio, dirigió su enardecido ejército al centro de la ciudad. Era 24 de agosto de 1536 y Kisu Yupanki, lanza en mano, comandaba adelante sus tropas. Cita del cronista Martín de Murúa: “…y embistiendo luego pelearon con los españoles valerosamente y se adelantaron tanto que entraron dentro de la ciudad haciendo en ella grandísimo estrago y mataron muchos españoles, e INFINITO NÚMERO DE INDIOS AMIGOS. Si la fortuna no les fuera favorable a los españoles, o por mejor decir Dios… aquel día se concluía la guerra asolando Lima.. [y por poco] no quedara memoria de la Ciudad de los Reyes ni de los españoles” (Historia General del Perú, Libro primero, cap LXVIII, 1616). Kisu Yupanki cumplió su juramento de vencer o morir en el intento, en la misma plaza mayor. Donde debe erigirse un monumento a su honor y coraje indoblegable. Él y su ejército patriota deben ser los auténticos símbolos de la Limaq andina libre. Murúa reconoció que la fuerza de choque principal de Pizarro fueron sus “indios amigos”, que al fin de cuentas inclinaron la balanza del lado colonial. ¿Quiénes fueron estos colaboracionistas? Principalmente los curacas de Limaq y su gente, los Kañaris, Wankas y los Waylas de Mama Kuntur Wachu.
Como vimos, esta participación de Taulichusku y su gente en defensa de Pizarro fue reconocida, en la carta que su hijo, Gonzalo Taulichusku le envía al Rey de España. Es decir, admite que aparte de las epidemias, otra de las causas principales de su baja demográfica es haber muerto en defensa de los españoles. La intención del homenaje que se le ha dado durante años es muy buena y más que eso, pero a quienes se debe homenajear como símbolo de una Limaq andina libre es a quienes lucharon contra la invasión española en el mismo centro de la naciente capital de la colonia: Kisu Yupanki junto a miles de nuestros antepasados, no sólo inkas sino de diversas naciones tawantinsuyanas. La información presentada no está oculta ni es novedosa; está publicada hace décadas. Recomendamos por ejemplo leer el imprescindible libro de Edmundo Guillén Guillén “La Guerra de Reconquista Inka”.

Es tiempo de rectificar el error al dar homenajes inmerecidos y dárselos, urgentemente, a nuestros héroes y mártires que cayeron en la plaza de Lima luchando contra el colonialismo. De lo contrario sería poner a héroes como Túpaq Amaru II o Kisu Yupanki al mismo nivel que los colaboracionistas. Es tiempo de acabar con la afrenta a nuestros Heroes y Martires valerosos.

¡Gloria a Kisu Yupanki y sus guerreros patriotas, juramos culminar tu misión!

¡Limaq Marka, futura Ciudad Kisu Yupanki!

 Jaylli Tawuantinsuyu Libre !!!!!!!!

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