Wikileaks: Un cable olvidado sobre Guantánamo

Iroel Sánchez
Son muchos los sorprendidos con la revelación de los documentos que la organización Wikileaks ha dado a conocer sobre Guantánamo. Sin embargo, hay quienes –además de las autoridades norteamericanas- saben hace bastante tiempo que la detención de las personas allí recluidas no se basaba en los parámetros aceptados por la práctica del derecho penal y los acuerdos internacionales sobre el trato a los prisioneros de guerra.
Es el caso de los gobiernos de la Unión Europea, que lo supieron de boca de un alto funcionario de Estados Unidos en febrero de 2006. Un cable de la embajada norteamericana en Bruselas, publicado también por Wikileaks a finales del año pasado, revela que los días 7 y 8 de febrero de 2006, John Bellinger consejero legal de la Secretaria de Estado norteamericana, se reunió con funcionarios de la Unión Europea y les reconoció que “casi no hay testigos, ni declaraciones, ni evidencias documentales o forenses” contra los prisioneros de Guantánamo. El objetivo del encuentro era advertirles de las consecuencias que tendría el respaldo a una resolución presentada por Cuba sobre Guantánamo ante la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, sobre lo que el señor Berlinger afirmó: “el apoyo europeo a una resolución sobre Guantánamo implicaría un serio retroceso en la cooperación EEUU-UE contra el terrorismo y daría la impresión inaceptable de que la UE está aliada con Cuba en contra de los Estados Unidos”.
En el mismo documento se asegura que la “respuesta de la Unión Europea a la visita fue extremadamente positiva, y el Consejero Legal de la Presidencia austriaca de la Unión Europea subrayó que ¨la lucha contra el terror es nuestra lucha”.
Es algo de lo que no se ha hablado, ahora que, aunque -como ha dicho Cliff Staford, abogado de una organización que representa a los detenidos en Guantánamo- sólo ha salido a la luz el 1% de los documentos, se ha puesto en evidencia que las autoridades norteamericanas procedieron de manera arbitraria con las personas que recluyeron en la base militar que EE.UU. mantiene en Cuba contra la voluntad del pueblo y gobierno cubanos. Numerososmenores de edad, ancianos y enfermos mentales, cuyo único delito fue estar en un lugar por donde pasaron militares norteamericanos en su “guerra contra el terrorismo”, conforman un panorama de injusticias que viene a complementar las anteriores denuncias sobre el maltrato a los prisioneros en el mismo lugar. “La verdad de Guantánamo es 100 veces peor de lo que aparece en las fichas de Wikileaks”, ha declarado Stafford en una entrevista.
Por otra parte, una reciente encuesta internacional, realizada en 15 países, evidencia que dos tercios de las personas considera que Julian Assange –el líder de Wikleaks, que Washington persigue con saña por revelar sus inconsecuencias- no es un delincuente. Dos países europeos -Suecia y Gran Bretaña- están involucrados en el extraño caso de acusaciones sexuales por el que se  reclama a Assange. Quizá algún día se conozcan los documentos secretos que revelen las gestiones de EE.UU. ante esos gobiernos para que compartan también esta otra “lucha”.
De lo que no caben dudas en esta historia es de quiénes son los delincuentes y quiénes sus cómplices. Vale la pena recordarlo, cuando por estos días Estados Unidos y Europa lanzan una nueva guerra en nombre de los Derechos Humanos, y la “impresión inaceptable” de lo que ocurre en Guantánamo ha salido a la luz. (Publicado en CubAhora)
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