Juan Emilio Cheyre: “Que este sea el último diferendo que nos separa”



Juan Emilio Cheyre: “Que este sea el último diferendo que nos separa”

Mirada. El general Cheyre propone construir la relación actual entre Perú y Chile a partir de lo que cada uno es.
Mirada. El general Cheyre propone construir la relación actual entre Perú y Chile a partir de lo que cada uno es.
Ex comandante en jefe del Ejército de Chile y director fundador del Centro de Estudios Internacionales de la Universidad Católica de Chile.
Inés Flores.
Desde su oficina en Santiago, el general (r) Juan Emilio Cheyre habla del temor de Chile de que el litigio marítimo en La Haya no sea el último reclamo peruano. Lo atribuye a las heridas de la Guerra del 79 que aún están vivas en el Perú. Aunque realmente fue Chile quien incumplió con el plebiscito para determinar los destinos de Tacna y Arica.
-¿Cómo observó los alegatos orales de Chile y Perú?
Bien, porque han sido (expuestos) con buenos fundamentos por las partes, enmarcados dentro de lo que es la Corte. Creo que han dado la razón jurídica que cada uno estima. Yo sinceramente temí que, dado el carácter de la memoria peruana, tuviera mucho de dificultorio y que reviviera situaciones del pasado, pero no ha sido así.
-En este manejo se ha destacado el papel de los agentes.
Creo que ambas partes, tanto la de los agentes como  de los  ministros de Relaciones Exteriores y también de los presidentes, han actuado con mucha responsabilidad y altura en una cosa que podría haber sido odiosa. Es (un tema) controversial  considerando que son dos posiciones absolutamente opuestas, pero  (esta audiencia oral) ha estado cargada de buenas declaraciones y al final será el tribunal quien debe definir y las partes deben cumplir aquello que defina o resuelva el tribunal.
-¿Hubo ganador?
(Ríe) Espero que el ganador sea Chile, porque soy un convencido de los fundamentos jurídicos que avalan la existencia de límites  y el cumplimiento por décadas del límite, y lo claro del límite. Pero yo veo  una ganancia agregada: es que algo que pudo ser muy tenso, sin embargo no ha sido  motivo para ahondar la crisis. Por el contrario, he visto que se ha resaltado la voluntad de que este sea el último diferendo que nos separa. Por lo tanto, hay mucha esperanza de construir  futuro, y eso lo vi en Tacna y en Arica hace una o dos semanas.
-¿Cree que ese nivel de los alegatos que usted destaca se trasladaría al momento de la sentencia? Otros señalan más bien que generaría tensión porque una de las partes no va a quedar contenta.
En general los fallos nunca dejan contentos a ambas partes, pero creo que nuestros presidentes han sido muy claros, y espero que la sentencia será ajustada al derecho, y creo que además de la sentencia de La Haya se dé esa voluntad de  construir futuro a través de la integración.
-El canciller Rafael Roncagliolo ha confirmado, ante algunas versiones de desconfianza de Chile, de que este es el último litigio entre los dos países. ¿Cuál es su opinión?
Quiero creer que es el último pendiente, pero me gustaría que hubiese sido más enfático todavía el Estado peruano en manifestar eso. Lamentablemente en Chile, quienes hemos  conocido la historia y hemos sido actores en diferentes momentos, en encuentros, ceremonias, etc,  hemos escuchado muchas veces lo mismo...
-¿Lo mismo en qué sentido?
Que el acto del 99 iba a ser el último, y así para atrás también. Yo aspiro a que se cumpla, y creo en el presidente Humala. La imagen de reivindicación permanente que tenemos del Perú es una realidad en Chile, porque tiene momentos en que ha aparecido un nuevo hecho a pesar de que las autoridades responsables de la época  decían que era el último pendiente. Ese fantasma de lo último con el Perú existe en Chile.
-¿Y por qué creen eso?
Yo entiendo que la actitud en el Perú es diferente porque tiene la carga histórica que tienen por la guerra del 79. Pienso que debe ser el conflicto que más se ha quedado en la mente (de un país) por más de un siglo. El Perú es pueblo culto, que sabe qué le va bien. Uno de los grandes objetivos es que Perú honre el compromiso de que este es el último conflicto. No se puede vivir volviendo a los hechos del pasado. Las heridas están para curarlas. Chile también tiene heridas, y muchas y las ha sabido curar...
-Alguna vez su compatriota José Rodríguez Elizondo escribió que Chile no había hecho mucho por ayudar a sanar estas heridas.
Conozco muchas iniciativas para sanar las heridas. No quiero ser personalista, pero creo que cada uno debe responder de sus propios actos.  Yo trabajé bastante para todo lo que fue la devolución de los libros (que Chile se llevó luego de la Guerra del Pacífico). Me tocó fortalecer las relaciones de confianza con las fuerzas armadas a nivel muy alto. Me correspondió también participar en visitas a Lima e invitar a comandantes de las fuerzas armadas a Chile que no habían sido condecorados. Yo fui al Perú, y apenas llegué fui a saludar al general Mercado Jarrín, quien salió del hospital para recibirme en su casa y hablamos por más de dos o tres horas. Levantamos un busto en el  Morro de Arica al coronel Bolognesi. En cuanto llegué al Perú pedí ir a ponerle  una ofrenda  floral al coronel Bolognesi  porque estimo que fue un gran militar. En cuanto  al análisis de la historia, a cómo se enseña la historia en Chile, hemos hecho grandes esfuerzos por sacarle a los libros de  historia toda carga que separe.  Los discursos militares en la  conmemoración de batallas o de hechos históricos, hace décadas quizás eran muy cargados por frases altisonantes, y hoy día no lo son. Todo ese trabajo, yo puedo responder que lo hemos hecho...
-Es otra su situación.
Sé que es propio de quienes están en una situación en que no tienen la carga del peso histórico de una guerra tan fuerte como la del Perú. En este mismo tema del diferendo marítimo, el  ponerle racionalidad en el asunto del análisis, el buscar no ser altisonante, no generar con declaraciones puntos que pueden ser malos entendidos, en el esfuerzo por explicar a la sociedad puede cooperar uno a dar una mirada más positiva. Por lo tanto, yo no puedo estar de acuerdo con mi amigo Rodríguez Elizondo.
-¿Y en estos gestos de su país para ayudar al Perú a superar las heridas de la guerra, nunca contempló devolvernos el Huáscar?
No creo.
-¿Por qué no?
Porque definitivamente no es un tema. El Huáscar está bien donde está.
-Así como en Chile se insiste en la supuesta política reivindicacionista del Perú, en Lima la desconfianza viene por el armamentismo de su país. Los peruanos se preguntan, por ejemplo, para qué compran tanques de guerra si no es para el Perú.
El supuesto armamentismo de Chile no es tal. Si Chile en algún momento tuvo cifras más altas se debió a muchos factores. Lo que usted dice es cierto en términos de la percepción peruana de eso. Chile ha hecho mucho esfuerzos por transparentar para que no se tenga la imagen falsa.
-¿Cómo?
Cuando yo fui al Perú, en el 2005, pedí hacer una conferencia en el Estado Mayor peruano con cientos de oficiales, y allí expliqué todo lo que habíamos comprado, lo que íbamos a comprar, por qué lo hacíamos, cuánto sacábamos. Posteriormente,  vinieron las instancias del Dos más Dos, la reunión de ministros, la reunión en el Perú de comandantes en jefe. Chile ha propuesto que hiciéramos lo mismo en relación a transparencia en gastos de defensa que hicimos con Argentina. Por lo tanto, la gente que debe saber de esto está totalmente informada de lo que hay y de lo que hubo.  
-Pero hubo una importante adquisición militar.
Chile necesitaba renovar su material que era absolutamente obsoleto, de las décadas del 40 y 50; segundo, en términos de tanques y cañones, Chile  tiene menos de lo que tenía antes. En términos de gastos, pagó deuda por muchos años hasta el 2002. Era una deuda que habíamos adquirido en los años 70 por el conflicto con Argentina. Y cuarto, Chile ha tenido un rol muy importante en operaciones de paz, que necesitan elementos con estándares. Chile ha hecho una gran inversión en desminado. Se sabe bien que los objetivos de la fuerza en la situación que están no son dirigidos contra el Perú ni contra nadie. Chile no tiene más objetivos que su propia seguridad.
-Recuerdo que hubo un ministro de Defensa chileno que dijo: estamos armados con un objetivo disuasivo...
Yo prefiero no rememorar declaraciones, porque me acuerdo de un comandante general peruano y me duele mucho (en alusión a la frase desafortunada del general Donayre).
-¿Los llamados halcones pueden influir más allá de los buenos propósitos de los gobiernos de arribar en buenas condiciones a este fallo?
En Chile no distingo halcones ni palomas.
-¿No los hay?
Esto quiere decir que habría interpretaciones personales y conductas personales en relación a temas de Estado. En Chile hay gente que actúa de acuerdo a las leyes y de acuerdo a los principios y a lo que compete en cada uno de sus ámbitos. Y uno no puede ser halcón ni paloma si está en una responsabilidad. En Relaciones Exteriores y donde esté, tiene que cumplir las políticas de Estado. Las cosas personales no son para mezclarlas con políticas de Estado, menos de diplomacia ni de defensa.
-En el juicio oral han salido a la luz las importantes inversiones entre ambos países. ¿Cree que esto va tener un peso decisivo en mantener las buenas relaciones después del fallo?
Lo veo como el más visible en términos de confianza, de acción compartida, pero  creo que es más densa nuestra relación y hay la tarea de densificarla aún más. Por ejemplo, la Alianza del Pacífico tiene una tremenda importancia económica, política, geopolítica, de integración y de visión compartida de lo que es el mundo hoy, de cómo se actúa en el mundo hoy y de cómo se aprovechan los espacios y se vinculan los países no solamente en negocios.
-¿Cuál es la gran expectativa de Chile en su relación con el Perú respecto al acuerdo?
Que seamos socios en la proyección hacia el Asia para tener más oportunidades juntos en el Asia, porque ocupar esos lugares, llegar a esos mercados y aprovechar ese tremenda potencialidad exige ser más grande, exigir no ir solos. Y la otra aspiración de Chile y Perú, que han sido los grandes actores en esto, ha sido incorporar también a México y a Colombia. También aspectos de intercambio cultural entre nuestros países, como los caballos de paso, la comida, el tema de los migrantes, la interrelación entre Tacna y Arica. Hay una comisión de peruanos y chilenos que hace años está trabajando en acercar la historia, en quitarle carga simbólica y hechos que no están probados.
-¿Esos sinceramientos en la historia pueden también generar frustración si se desdibuja a nuestros héroes?
No, el propósito de un análisis histórico de ese tipo no es para quitarles el carácter de héroe a nuestro héroes, pero sí para sacarle aquello que no está probado o que exacerba posiciones por palabras que dañan. ¿Cómo vamos a querer cambiar la historia en el Combate de la Concepción?  El caso de Grau con Prat es súper bueno. Ustedes tienen a Grau, y Chile lo tiene a Grau en el sitial  de honor que le corresponde; nosotros tenemos a Prat, y ustedes lo tienen en el sitial de honor. Ustedes tienen a Bolognesi en el sitial que le corresponde, y nosotros también, y creo que ustedes deben valorar que el comandante San Martín  murió en el Morro antes de llegar a la cima. Y los dos  están juntos en el Morro de Arica.
"YO NO ASPIRARÍA, MENOS PROPICIARÍA OLVIDAR TODO"
-¿Cuál sería el mejor escenario para Chile con el fallo?
Que nuestra posición se refrende por la Corte.
-¿Y cuál sería el peor escenario?
Que no hubiesen existido límites.
-¿Ud. imagina que alguna vez  cambie todo y haya una relación muy fluida entre Perú y Chile?
Yo no aspiraría, menos propiciaría olvidar todo. Cuando uno ha tenido un problema lo debe recordar para no repetirlo. El olvido no es buen consejero. El recordar con rabia, con reivindicación permanente y sin  poder salir del ayer es malo. En cambio, es bueno construir la relación actual a partir de lo que cada uno es. Me tocó llevar el busto de Bernardo O'Higgins al Museo Panteón de los Próceres. Cuánto hizo O'Higgins por el Perú y sin embargo no estaba en el Panteón de Héroes. Es el momento de pasar a otros procesos de integración.
-¿Por ejemplo?
Los procesos de integración energética. La energía de Camisea está enviándose muy lejos del Perú, y podrían hacerlo más cerca, en Chile por ejemplo. Nadie está diciendo que lo regalen. El tema es complementar servicios. La minería en el Perú va a tener un incremento impresionante. La unión entre la minería de Chile y Perú en procesos logísticos, software, manejo de stock, formación  académica, inversión en investigación y desarrollo. Creo que junto al fallo debe acordarse una agenda de futuro entre los dos países.
-Hay una propuesta para que esta agenda comience en marzo. ¿Cree lo mismo?
No debemos esperar el fallo, y debemos ir adelantando cuál va a ser nuestra agenda común. La relación que fue construida en términos positivos no fue afectada por el litigio oral, y que tampoco sea afectada por la fase de la deliberación de la Corte ni por el fallo.

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